miércoles, 30 de diciembre de 2009

Joaquín

Joaquín

Cuando Joaquín llegó a la universidad el primer día de clases, llegó pensando en todo menos en la universidad, lo de Rocío había sido demasiado, el no poder seguir con ella a pesar que se pudo, fue un duro golpe del que no se había podido, y no se puede, recuperar del todo.

(…)

Él llegó al colegio parroquial procedente de un colegio mixto de San Isidro, uno pituquito, era uno de los 9 nuevos, pero estaba ahí con la firme convicción de dejar huella, de no ser el “punto” en un salón que tenía fama de ser el más “faltoso” del colegio. Flaco, camisa impecablemente blanca, pantalón negro, zapatos negros al brillo, y una resplandeciente cadena para poner sus llaves que colgaban en su cintura, así se apareció, el cabello bien al gel tirado hacia atrás, pinta de roquerito, que difícilmente podría llegar a ser. Cuando llegó fue a buscar las listas que, según su tradición, deberían estar colocadas en las puertas de las aulas para saber en que salón se encontraba, como no vio ninguna, optó por preguntarle a un distraído profesor.

-Disculpe profesor, dónde están las listas para saber cuál es mi salón?
No sé, yo también soy nuevo, lo único que le puedo decir jovencito, es que el salón “A” es de hombres y el “B” es de mujeres.

Joaquín venía de un colegio mixto, había estudiado ahí hasta 3ro de secundaria, el cambio le chocó, claro que no porque siempre había tenía buena química con las mujeres, sino por el hecho de no tener a ninguna mujer que contemplar en el salón.

-Pero esta seguro, debe haber un error, a mi me dijeron que el colegio era mixto…
Es mixto señor, no le digo que un salón es de hombres y otro de mujeres.

Sonó el timbre y todos los alumnos se formaron, Joaquín fue reubicado en su nuevo salón y se puso al final de la fila…


Pudo contemplar que el colegio era chico, no había mucha gente, pudo además percibir que ese colegio marcaría su vida, lo guiaría cual estrella de belén en el futuro; sabía que aunque venía de otro colegio, aparentemente superior, este colegio era el colegio para Joaquín.

Una vez dentro del aula se sentó al final y fue desplazado por un chico que dijo era su ubicación; Joaquín no se hizo muchos problemas y se sentó adelante, en ese instante entro el profesor, se presentó y empezó el día.

(…)

Cuando se dio cuenta, eran las 9am y sus clases ya habían empezado, se encontraba parado frente al panel de la Universidad y se dirigió a su salón, solo. Al llegar se ubicó en las filas posteriores y entabló conversación con el chico del costado, el chico le dijo que el sitio estaba ocupado, fue un deja vu. La Dra. Hichimoura enseñaba redacción, les había dicho que para la siguiente clase debían traer una fruta y hablar 5 min. sobre ésta, lo que se les ocurra, Joaquín, que era extremadamente nervioso para hablar en público estaba preocupado.

Al salir de clases, se dirigió al kiosco a comprar un cigarrillo, es increíble como cuando uno es joven y llega a la Universidad decide probar todo aquello que desde pequeño quiso en el colegio y no pudo, fumar era una de esas cosas, fumar y beber café fue un orgasmo, orgasmo que no había tenido nunca.

Al acabar el día fue a recoger sus papeles a trámite documentario y se dio con la sorpresa de que se había equivocado de salón, acto que corroboró cuando fue al panel, ponerse a recordar cosas de juventud le habían jugado una mala pasada, primer día perdido…pensó.

(…)

Paula tenía 15 años, cursaba con facilidad el 3er año de secundaria, tenía 3 amigas inseparables, casi todas con enamorado; Fiorella con Rafito, Karla con Alberto y Analucía con su soledad. Pero Paula era de lejos la más bonita de todas, y no tenía enamorado, hasta que apareció Joaquín. Joaquín acababa de ingresar a la Universidad, tenia 17 años cumplidos, era un súper partido y estaba inalcanzable para todos los pelagatos de la promoción de Paula; se puede decir que fue la casualidad, Paula si había visto a Joaquín cuando estaba en el colegio, lógico que Joaquín no sabía que existía esa niña rubia de ojos verdes que estaba en 1ro de secundaria. En la época de colegio de las 4 enamoradas que tuvo, 2 lo marcaron. La primera en este nuevo colegio fue Fiorella Aramburu, (ya había tenido una enamorada en el otro colegio pero duraron 3 días) una chica de curvas muy pronunciadas que producían en el adolescente cuerpo de Joaquín unos espasmos que nunca habían aparecido. Fue su primer amor, pero así como llegó terminó, duraron 2 semanas; la razón, la falta de experiencia de Joaquín. Se enamoró más rápido de lo que Fiorella estaba. A la semana de haber terminado entró en su vida, para no irse jamás, Rocío M. Pablovich, Joaquín tampoco había notado su presencia en el colegio, Rocío era un año menor, pero tenían la misma edad, era una de las mejores amigas de la hermana de Joaquín, Matilde. Cuando Joaquín se enteró que le gustaba a esta preciosa chica, no lo podía creer, acababa de salir de una relación y estaba ad portas de otra…

(…)

Eran las 7 y 30 de la noche de un sábado primaveral cuando Paula llamó a Joaquín para ir a un Quino, Joaquín que no tenía planes le dijo que ya, se cambió, le pidió la dirección y se fue, el sitio era horrible, un restaurante en la Av. Manuel Olguín. Joaquín llegó y al ver el lugar puso cara de asco y le dijo a Paula, que por cierto estaba preciosa con su vestido negro que caía perfecto con su piel blanca y sus ojos verdes, -a este bodrio me has traído?- Paula lo miró con odio -si quieres te puedes ir-. Joaquín se paró y se quitó, camino cuadra y media prendió un cigarro y esperó, esperó tal vez que Paula salga y le pida que regrese, fue en vano, se acabó el cigarro y al ver que Paula no salía regresó, se tragó el orgullo le pidió perdón y la fiesta continuo, lo que él no sabía, es que ese mismo día Paula lo había dejado de querer…

Un martes de octubre Paula le dijo a Joaquín que ya no sentía lo mismo, que no era por él, no había otro y todas esas excusas que dan las mujeres cuando ellas tienen la culpa, la verdad era que si había otro que rondaba desde hace un tiempo. Le dolió pero no quedó otra que aceptar la realidad, al cabo de un par de meses se enteró que Paula dejó al fulano y se puso de monja, no lo podía creer, fue lo último que supo, por ahí se la encontró una vez, casi a la fuerza se saludaron y nunca más se han vuelto a ver.
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