lunes, 18 de febrero de 2013

¿Puede existir amistad entre hombres y mujeres?



Esta semana tenía planeado escribir la increíble historia del pasado 14 de febrero en “San Solterín” o lo que viví este fin de semana o continuar con la novela sobre Joaquín, que he tenido descuidada y que ya debe estar llegando a su fin; sin embargo, luego de analizarlo bien, decidí que esta semana escribiría sobre un tema que dejé picando en la mesa del almuerzo la semana pasada… ¿Puede existir amistad entre hombres y mujeres? Es decir, ese tipo de amistad sincera y leal que puedes tener con tu mejor amigo y que en nada se compara con la relación de complicidad que tienen entre las mujeres, en la que la mínima pelea puede arruinar años de relación.

Empecemos intentando definir a la amistad, la amistad es una relación interpersonal, asociada a la lealtad y comodidad para que sea prolongada pero diferenciada de una relación emocional del tipo sexual, por el concepto del “deseo”. Quitándole el deseo, queda definido lo que se conoce como amistad.

No creo que ambas personas se sientan igual de cómodas en la relación amical que dicen tener, esto por el inevitable deseo sexual que en la mayoría de casos, tiene el hombre y que a veces es recíproco. Hay que aceptar que el hombre casi siempre piensa como en su estado más primitivo, corrijo, el hombre cuando está con una mujer piensa como en su estado más primitivo, es decir piensa en sexo.

Como dicen los slogans de Sprite “las cosas como son…tu amigo te tiene ganas”. Nadie en su sano juicio puede pretender que un hombre tenga la misma confianza y comodidad con una mujer si es que le tiene ganas, es obvio que no podrán tocar los temas que hablas con tu pata, debes comportarte distinto, aparentar ser alguien que no eres, y ni hablar de las costumbre y hobbies. Aclaro que siempre y cuando le tenga ganas, porque si por el contrario, no siente un deseo sexual hacia ella, entonces pueden tener una amistad, aún no comparada con la amistad entre el mismo género, pero amistad al fin y al cabo. En ese momento, sabría a ciencia cierta que es su amiga por convicción y no por obligación.

Es que uno sólo (y ojo que estoy usando esa palabra) puede ser amigo de una flaca en los siguientes 3 supuestos:

1) si no despierta en ti el más mínimo deseo sexual, y esto puede ser por diversos motivos, que la chica sea fea y que además, no tenga un cuerpo “facturable” (puede que sea fea pero facturable) o que sea lesbiana, acá hay una mini diferenciación porque sólo entran a tallar aquellas lesbianas que no sean facturables.

2) si agostaste las vías para tener algún tipo de relación sexual, esto es inevitable, uno siempre va a ver primero, si puede pasar algo y luego a intentar que eso ocurra. Siempre se deben agotar todas las vías, como por ejemplo, intentar darle un beso, robar una caricia o tomar con ella con la esperanza que el alcohol haga que baje sus defensas y su moral y caiga en tus redes enfermizas, si todo esto lo intentaste y no funcionó nada, tienes dos opciones o mantenerte cerca con la esperanza que por cansancio se rinda ante tus encantos y por tanto convertirla en tu amiga o alejarte y perder todo contacto, particularmente opto por esto último.

3) Si son amigos por obligación, acá hay varios tipos. (i) Si por ejemplo es la novia de tu amigo (depende que tan amigos sean puedes hacer excepciones), en este caso y según el  código masculino, automáticamente convierte a las novias en hombres, porque no puedes mirarlas con ningún tipo de deseo y por tanto en tus amigas; (ii) Si tiene novio, acá hay que diferenciar cuan enamorada está del novio porque algunas creen enamorarse y se vuelven súper fieles como si eso les asegurara al amor de su vida, que muy probablemente, no sea con el que están ahora, en el caso que decidan ser fieles, será difícil que algo pase y por tanto sólo te queda la amistad; (iii) Si es novia de algún familiar, evita los problemas familiares (te lo digo por experiencia) acá se aplica la misma regla que el supuesto que sean novias de tus amigos; y, (iv) si es lesbiana facturable, pero por el hecho de ser lesbiana, no te parará balón.

Creo haber dejado clara mi posición al respecto, no creo en la amistad entre géneros, salvo en los 3 supuestos desarrollados, en cuyo caso la amistad con las mujeres sólo es un premio consuelo porque a veces, muy a tu pesar, ellas sólo te quieren como amigo.

Antes que alguna chica “amiga” mía, al leer esto, me pregunte que clase de amiga mía es o si lo somos, les diré que no pienso contestarles nada y que intenten adivinarlo, y no se sientan mal, sino las considero mis amigas es porque…quiero tener algo con ustedes!

Aviso a la comunidad, si me da tiempo esta semana publico un post ligado al tema “Te quiero…pero como amigo”.

El tema de la próxima semana no lo tengo definido así que se aceptan sugerencia, aunque si voy al tono de JCC y todo resulta bien, puede que publique al respecto.

Bueno ya saben que esto de la amistad entre géneros es algo que… ALGUIEN TIENE QUE DECIRLO.

lunes, 11 de febrero de 2013

Tu flaca te saca la vuelta?


Hace un tiempo, Carlos, un amigo al que no veía en buen tiempo, me llamó al cel. Eran  casi las tres de la mañana. “Cocaine” de Eric Clapton me toma por sorpresa, sacándome por completo de la serie que estaba viendo (Escobar, el patrón del mal). 

“Estoy en tu puerta, sé que estás ahí, ábreme, es urgente”. 

Le pregunto qué le pasa. Me dice “ahora te cuento”. Lo noto tan ansioso y preocupado que le pido que me dé unos minutos para buscar mis cigarros y encendedor.

Salgo del cuarto sin hacer ruido, sin encender las luces, para no despertar a mi hermano, que llegó borracho. Mientras avanzo me pregunto: qué habrá pasado con Carlos. Antes de llegar a mi puerta, enumero algunas posibilidades. 

1) ¿Lo habrán botado de la universidad por triquear lógica? (cosa posible, considerando que últimamente ha flojeado como un perro). 

2) ¿Necesitará que le preste plata de nuevo? (cosa probable, si tomamos en cuenta que desde que está con Fabiola y tira como loco, por lo que un embarazo no deseado puede haber llegado y necesita dinero para “arreglo de atraso”). 

3) ¿Querrá que le preste por mi colección de Abella Anderson vs Rebecca Linares? (cosa estimable, atendiendo al hecho de que Carlos ha adquirido la reciente costumbre de visitar diversas páginas triple X en Internet, solitaria actividad en la que su novia lo ha ampayado más de una vez). 

Abro la puerta y ahí está Carlos, metido en su carro, que le queda chico. Movilizando con esfuerzo su cuerpo con sobrepeso, se baja, me mira con ojos temblorosos, y me abraza como si fuera una almohada, un teddy bear. 

Es ahí entonces que comprendo que lo que aqueja a mi amigo no es ni la universidad, ni la tensión del atraso, ni la angustia del vicio. Indefectiblemente, Carlos tiene el corazón roto y lo ha traído hasta aquí, en la esperanza de que yo le ayude a zurcirlo, (lo cual pareciera ser una buena idea) 

“Tú que sabes de estas huevadas, qué hago, compadre”, me consulta Carlos, más incauto que nunca, desconociendo que mi historial sentimental está lleno de tantos fracasos y miedos como los que él ahora baraja. “Presiento que Fabi me está sacando la vuelta”, me dice, con una mezcla de pánico y rabia, evitando llorar momentáneamente pero más tarde no podría.

Entonces lo hago pasar, saco unas cervezas de la nevera y nos sentamos en los sillones del jardín.

Sin darse cuenta, Carlos empieza a enumerar algunos extraños últimos comportamientos de su novia: actitudes, gestos, silencios que lo han llevado a pensar que, después de 4 años juntos, hay una tercera (o cuarta) persona infiltrada en su relación. Mientras él narra su historia, yo trato de recordar las veces en que he sentido lo mismo y, sin que sospeche, decido que tengo que escribir sobre eso. De hecho, lo que van a leer trata sobre eso: sobre cuándo y cómo darse cuenta que tu flaca te está poniendo los cachos. 

(…)

(1) Asumes que tu flaca te pone los cuernos cuando la comunicación empieza a fallar. Y no me refiero a que hablen menos o casi ni hablen. No. Me refiero a cuando las conversaciones (por chat, fono o señales de humo), tan importantes y casi obligatorias cuando la relación empieza a tomar vuelo, de repente presentan fallas, que antes no se daban.
Pensemos, por ejemplo, en el celular de tu flaca. Nunca antes se había descargado, el saldo siempre fue ilimitado, el chip nunca se oxidó. Ahora –oh, sorpresa– resulta que se estropea a cada rato; que la empresa le cancela el servicio sin aviso; que el sistema se cambió a pre pago automáticamente.

“Gorda, te estuve llamando en todo el día, nunca me contestaste, qué fue”, le preguntas con suavidad. “Pucha no sé, es este teléfono de porquería, no sé qué le pasa. Se prende y se apaga, creo que está malogrado. De repente se queda muerto”, explica ella, astutamente. Lo que no te dice, claro, es que lo apagó o –más considerada lo puso en silencio (y vibrador) para que no interrumpas mientras ella conversaba y probablemente intercambiaba lengüetazos con el tarado con el que te viene adornando desde hace semanas. 

(2) Intuyes que tu flaca te engaña cuando ya no le importa casi nada salgas a almorzar con tus amigas de la oficina. Antes, caracho, se incendiaba de celos, cuando le avisabas que tenías un impostergable e inocente almuerzo de camaradería con las chicas del trabajo. Ahora, por increíble que parezca, se muestra tolerante y permisiva. “Anda, es normal, trabajan juntos”, te alienta de forma descarada. 

(3) También intuyes que te miente cuando le dices que una noche de viernes saldrás con tus amigos más borrachos y promiscuos. Antes, ella se cortaba las venas apenas le decías que querías salir a dar una vuelta –hasta temprano nomás– con Bruno, Shueko y el bruto. “Esos vagos sólo piensan en trago y en putas”, te decía ella, a punta de reproches. Ahora, maldita sea, no solo te permite que salgas, sino que te aconseja. “Tienes que tener tu espacio. Además, esos chicos son amigos de toda la vida, no puedes descuidarlos”. Tú la escuchas todo idiota, olfateando que hay algo demasiado raro en el ambiente. 

(4) Intuyes que tu enamorada te hace cachudo cuando, de la nada, empieza a hablar de un tema que nunca antes le importó, poniendo en evidencia que sus intereses han sufrido variantes.

Están viendo tv juntos una noche (digamos una película de terror), y en el momento de mayor miedo, justo cuando le sale una mano de la garganta de la chica poseida, tu flaca te saca de cuadro con una pregunta del tipo: “¿gordo, a ti no te gusta la Regata no?”. Juat!!! –te indignas, en qué momento le comenzó a interesar ese deporte de maricas. Lo que ella no te dice es que le comenzó a interesar desde el preciso instante en que conoció al campeón juvenil de la disciplina, con quien ya se ha acostado un par de veces en la última semana. 

(5) Sospechas que tu chica te está convirtiendo en Venado cuando un día entras a su página de Facebook y ves que ha cambiado la foto de perfil. Antes salían los dos, dándose un beso con la luna de fondo. Ahora solamente sale ella, posando estratégicamente de perfil, extraviando la mirada en un cerro. “Sale como pensativa”, piensas tú, mongazo. Y desde luego que está pensativa, porque está pensando en el chico de pelo rubio y trabajado abdomen que todas las noches la llama cuando tú te vas de su casa. 

(6) Temes que tu novia te esté sacando la vuelta cuando pierde una serie de detalles que antes eran típicos y fundamentales: ya no te levanta más el pestillo de la puerta al momento de subir al carro; ya no te pide que la llames apenas llegues a tu casa; ya no figura ‘on line’ en el BBchat, ahora –qué extraño– figura todo el tiempo en la improbable categoría de “no disponible”. Sean las 6 de la mañana, las 5 de la tarde o las 11 de la noche, ella siempre está en “no disponible”. Tú constatas ese patrón y te deprimes, pero prefieres no abandonarte al masoquista ejercicio de pensar por qué está “no disponible” o para quién?.



(7) Presientes que te están colocando los cuernos cuando una tarde en que tu flaca està contigo y va al baño dejando su cel al descubierto, sientes la poca ética curiosidad de entrar a ver sus cosas. Nunca lo habías hecho, a pesar de que ella te había confiado la clave hace tiempo, pero ahora estás tan dubitativo, tan inseguro respecto de lo que pasa por su cabeza, que decides echarle un veloz ojo a sus aplicaciones, sólo para confirmar “que todo sigue estando en orden”.

Entonces presionas desbloquear y en el espacio del password colocas esa clave que no has olvidado desde el día en que te la dio: “teamogordo”. Aprietas la tecla ‘Enter’ con decisión, esperas breves segundo y entonces –maldición– resulta que no puedes acceder.

Vuelves a escribir la ridícula contraseña unas doscientas veces, en mayúsculas, en minúsculas, pulsando las teclas una por una para no equivocarte, y recién una hora después renuncias, decepcionado. 

(8) Dudas de la fidelidad de tu enamorada cada vez que se para de la mesa, en pleno almuerzo, al oír el timbre de su cel. Suena el aparato (para colmo, con el ringtone de la canción “Tu amor me hace bien”, de Marc Anthony) y ella inmediatamente se levanta, le baja el volumen al celular y se retira a la cocina, mientras tú te quedas con sus viejos y hermano menor.

No abres la boca, pones toda tu concentración en oír la conversación telefónica, pero no puedes, porque de pronto el papá te pregunta “¿Y cómo van las cosas en el trabajo, hijo”? 

Obvio que a ti te provoca responderle “qué mierda me importa el trabajo ahorita, viejo pelado, no ves que tu hija me está humillando. Deberías preocuparte por tu trabajo, porque me han dicho que te van a jubilar antes de tiempo, por vago”. 

Sin embargo, no pierdes la calma y educadamente dices: “todo bien señor, gracias”. 

Vuelves a intentar oír los murmullos de tu novia, a ver si alguno te revela cierta información útil, algo que te permita aplacar tus dudas que tormentosas crecen. Escuchas que se ríe, y lo peor es que lo hace con esa risita de niña coqueta que hace tiempo no le escuchabas. A lo lejos sientes que está a punto de decirle a su interlocutor algo clave, y entonces, como si el destino estuviera en contra tuya (para variar), la mamá interviene para malograrte el espionaje. 

“¿Está rico el almuerzo? ¿Qué tal me quedó?”.

Mentalmente mandas a tu suegra por un tubo y aguantas el comentario que por poco se te sale de la garganta: “bruja del diablo, justo estaba a punto de escuchar algo decisivo, y me sales con el almuerzo. ¿Cómo va a estar pues? ¡Horrible, como todo lo que cocinas! Nunca he probado algo tan desabrido y vomitivo. Deberían denunciarte por envenenamiento”. 

Claro que no dices eso. Te aguantas, improvisas una media sonrisa y respondes: “mmm, está riquísimo, suegrita, ni mi mamá cocina así”.

Finalmente, cuando oyes que tu chica está diciéndole a su supuesto amante: “mostro, nos vemos mañana en…”, justo ahí, el hermanito de 12 años pregunta: “¿Oye, jugaste el nuevo pes13?”

Lo miras con ojos de criminal y en silencio le dedicas una maldición: “¡cállate, bastardo! Anda a jalarte la tripa en vez de estar preguntando sonseras”.

Luego, para no levantar sospechas, absuelves la duda del niño con un comentario de lo más fresa: “Sí, pero aún no encuentro el modo “Comunidad” 

(9) Crees que tu chica te engaña con otro cuando empieza mencionar un nombre masculino que jamás le habías escuchado pronunciar. “No sabes lo lindo que escribe Pedro Pablo”, “Ay, claro, ese reloj es igualito al que tiene Pedro Pablo”, “Qué gracioso, lo mismo dice Pedro Pablo”, “No sabes cómo me he reído hoy con Pedro Pablo”. Día y noche habla de este nuevo personaje del trabajo o la universidad, este tipo que inmediatamente te provoca las intrigas más tenaces. Con todo derecho, una tarde le preguntas quién fuck es este Pedro Pablo, de qué pueblo vino. Ella te tranquiliza diciendo: “ay, amor, es un chico de la chamba, no te preocupes, y sale con una chica de la oficina”. Sí, claro, cómo no. Lo que no te precisa es que esa “chica de la oficina” es ella. 

(10) Finalmente, intuyes que eres un cornudo cuando tu enamorada incrementa sus visitas a la casa de esa amiga latosa, insidiosa, que nunca te cayó bien, que te tiene ojeriza, y que bien podría ser la perfecta alcahueta del romance ilícito en el que presagias que tu novia está envuelta.

Esa amiga que, encima, es una abre fácil consagrada, una ruca de aquellas, conocida en toda la ciudad por su vida libertina. Esa amiga que no tendría ningún escrúpulo en lavarle el cerebro a tu flaca, fomentando que te sea infiel y que no sienta culpa por eso. 

“Uy, el viernes no puedo ir al cine contigo, amor, he quedado con Sofi para hacer previos en su casa y luego salir a bailar. Es noche de mujeres solas”. Tú aceptas la excusa como si no te importara, como si la creyeras, pero en el fondo, ahí donde se cuecen los prejuicios, ahí donde anida el recelo, algo te dice que muy solas esas mujeres no van a estar.

(…)

De todas esas cosas hablamos Carlos y yo la otra noche. Estuvimos charlando durante horas. Las cervezas se acabaron demasiado temprano y él ya tuvo que regresar a su casa. Creo que mis comentarios, lejos de tranquilizarlo, lo pusieron más nervioso. 

–¿Tú perdonarías una infidelidad?, me preguntó
–La verdad: no creo
–¿Por qué?
–Mira, hace poco leí una entrevista que le hicieron a Susy Diaz. La mayoría de sus respuestas eran predecibles y aburridas, pero la última contenía un gramo de sabiduría femenina. 
–Qué le preguntaron?
–¿qué le dirías a un hombre cuya mujer le ha sido infiel? 
–¿Y? ¿Qué dijo la tía Chuchy?,
–Ella respondió: “le diría que se olvide de ella, porque cuando una mujer le saca la vuelta a un hombre es porque lo dejó de querer y por tanto, lo va a abandonar”. 

No he visto a Carlos desde esa noche, hace casi 3 meses. Ojalá que sus sospechas no hayan sido ciertas, pero de serlas, Carlitos, si estás leyendo esto, espero que tengas los huevos para mandarla por un tubo y salir volando de ahí.

Ya saben que algo como esto es algo que … ALGUIEN TIENE QUE DECIRLO.

lunes, 4 de febrero de 2013

Volver con el ex o no? Pros y contras


A pedido del público, el tema de esta semana será si es bueno regresar o no con el ex. Sólo describiré los pros y contras de esto, para que cada quien saque sus propias conclusiones. Ahí les va.

El que tiene una relación o la ha tenido sabe que las cosas no son color de rosa, que no todo es perfecto, tal y como quieren hacerle creer a los terceros. Lo cierto es que siempre surgen problemas, cositas que a la larga van sumando para que tarde o temprano, la relación termine. Pero hay veces en los que te quieres aferrar al recuerdo bonito que esa persona causó en ti y en la comodidad que esa persona te producía. Es en ese momento en el que, ambos de acuerdo de por medio, y teniendo las reglas bien claras, deciden volver a intentarlo, vuelven a salir con la tácita promesa de hacer borrón y cuenta nueva y ser novios de nuevo. Acá una lista de las cosas que deben tener en cuenta si están pensando en regresar con alguien.

Pros

Comodidad

Ya no empiezas de cero, ya conoces a esa persona, ya no tienes que preocuparte en que le gustes, porque a esa persona ya le gustas, no tienes que fijarte en cada detalle, ni en cómo te comportas (con esto no digo que sean patanes, sino que pueden saltar algunas cosas que no harías si estuvieran saliendo por primera vez). Es importante sentirse cómodo con alguien que ya te conoce, por eso si es que regresas con tu ex, sabes lo que le gusta y esa persona sabe lo que te gusta, no tienes que preocuparte en averiguar su vida para tratar de agradarle. La comodidad es importante porque sino hay amor, al menos debes sentirte cómodo con la pareja de turno.

Más vale malo conocido…

Creo que es un pro, porque hay personas que no creen mucho en eso de andar enamorándose a cada rato, entonces usan lo más seguro antes que arriesgarse con algo nuevo. En este caso siempre escucho el dicho que más vale malo conocido que bueno por conocer. Además, esto te ahorra tiempo y emociones en intentar conocer a una nueva persona, con sus manías y costumbres.

Relación con terceros

Si tuviste una relación larga es inevitable haberte involucrado con varias personas. Por lo general la familia y amigos pueden volverse  amigos de tu ex, entonces si regresan, socializar con ellos no será difícil, distinto es si presentas a una nueva persona, porque llevarse bien al principio, es difícil, es todo un mundo tener que frecuentar nuevas personas y tratar de agradarles, lo es más. Sin embargo, este ítem también tiene sus contras, que serán desarrolladas luego.

El Facebook

Casi siempre resulta mortal haber puesto en tu estado de Facebook “En una relación”, así como el inevitable álbum de fotos y peor si pusiste el nombre de la persona con la que tienes una relación.  Pero si estás en planes de regresar, resulta fácil ahorrarte borrar todo y esperar a que regresen para que tu “orgullo virtual” siga intacto.

Se vuelve una relación más abierta

Ya han superado los problemas que hicieron que terminen, entonces aprenden a conceder más, a ser más tolerantes, a dar más espacio, a tener mayor confianza. En resumen, aprendes a tener una relación más abierta con tu pareja, porque intentas cambiar para evitar los errores de la primera ruptura.

En conclusión podría decir que regresar con el ex es positivo porque fundamentalmente ya conoces a la persona y sabes que esperar, sabes en que puede fallar, sabes sus costumbres, aprendiste a quererla con defectos y virtudes. Ojo que hay que evaluar el motivo de la ruptura pero, salvo sea por infidelidad, volver resulta la opción más segura, porque no te desgastas, emocionalmente hablando, tratando de conocer a una nueva persona.

Contras

Retroceder tal vez….cambiar nunca

Si no han superado los problemas que tuvieron en el primer ciclo de la relación, es difícil que lo hagan en esta segunda oportunidad. Hay gente que intenta cambiar, pero jamás lo hace, simulan un tiempo, maquillan sus errores, pero tarde o temprano les da flojera seguir con esa falsa actitud y terminan siendo la misma clase de persona que arruinó todo en un principio.

Los amigos y familia mal informados

Acabe como acabe la relación, para tu círculo más íntimo (familia y amigos cercanos) el culpable de la ruptura jamás serás tú. Por tanto ese círculo se encargará de odiar al ex, todo ello sumado a las exageraciones que dirás, harán que las personas que te quieren y aprecien terminen por odiar a tu ex.

El Facebook

Así como tiene su lado positivo, también tiene su lado negativo. Esto es lo más cruel porque si pusiste que estabas en una relación con alguien y esa persona decidió terminar la relación, automáticamente se borrará de tu estado y todos tus conocidos sabrán que la relación de la cual te jactabas habrá terminado y los mensajes como ¿Qué pasó? o ¿estás bien? O el usual es lo mejor que pudo pasar, no vale la pena, no tardarán en llegar.

Si terminaron fue por algo   

Es mejor no intentar regresar porque si no funcionó en una primera oportunidad, fue por varios factores que a la larga hicieron que tu relación no funcione. Hay veces que lo mejor es no intentarlo más y aceptar que ya se ha acabado. Total, por algo pasan las cosas.

No puedes disfrutar de los amigos “con derecho”

Cuando terminas una relación nunca faltan las personas que son tus paños de lágrimas, que poco a poco, se convierten en más que eso o también aquellas personas que siempre estuvieron ahí pero por respeto a tu pareja no tuviste nada con ellos, pero que ahora que estás libre tienen sexo casual. Si decides regresar con tu ex, esta clase de relación, terminará y no es saludable dejar pasar estas relaciones que pusieron en tu camino, sin ataduras, ni responsabilidades, sin tener que rendirle cuentas a nadie.

En conclusión diría que si uno cierra el libro, debe arrojarlo para no tentarse y leerlo otra vez, ya saben que figurita repetida no completa el álbum.

Salvo que exista amor y la relación se haya acabado por cosas salvables o malos entendidos, ahí si considero que deban darse una segunda oportunidad. Si hay amor hay que dar una segunda oportunidad, quien sabe y termina siendo el amor de su vida.

Ya saben que esto es algo que… ALGUIEN TIENE QUE DECIRLO.