Carlitos casi siempre camina distraído, casi siempre se olvida de las cosas, casi siempre perdona fácilmente y casi siempre olvida. Carlitos sabe que la vida es muy corta como para perder tiempo valioso dedicado exclusivamente en una cosa. Pero Carlitos piensa y actúa de esa manera, porque en el fondo quiere vivir por algún motivo en especial. Ese motivo llegó.
Cuando le dijeron a Carlitos que Jorge se iba a casar, sólo pudo pensar en la despedida de soltero; es más, al principio ni recordaba que Jorge era uno de sus mejores amigos, luego Arturo se lo recordó, y le dijo “Jorge es nuestro pataza, esa fiesta tiene que ser monumental y nada la puede cagar… “nada lo hará Arturo, tranquilo”
El día de la despedida a Carlitos solo le habían encomendado la tarea de asistir, lógico, sabían que si le dedicaban conseguir a las bailarinas, traería lo primero que encuentre, si le encargaban comprar el trago, conseguiría muy poco y si por casualidad le pedían coordina con el hotel y/o con los invitados, simplemente se olvidaría. Es por eso que le dijeron, “sólo anda, no te olvides, ahí te dejo la dirección, no llegues tarde”
Carlitos se bañó muy bien, sabía muy bien que esta era tal vez, su única oportunidad de conseguir sexo en lo que quedaba del año, se perfumó y talqueo, se arreglo muy bien, como si fuera a una fiesta formal, luego al verse al espejo se miró y dijo “ por dios voy a verme con una tira de borrachos y putas, y voy vestido como para las reuniones del trabajo…que a la larga son lo mismo..” sonrió y se quedó con la misma ropa.
Al llegar, empezó a tomar todo lo que pudo, conversaba con gente que no veía hace mucho tiempo y como siempre, fue el centro de atención de la reunión, era un tipo muy alegre y gracioso, oportuno dirían algunos, pero lo cierto es que hacía reír. Cuando todos estaban muy concentrados en sus respectivos tragos, llegó Arturo con Jorge, el grito de sorpresa quedó de lado, todos se olvidaron y luego soltaron una carcajada por haber malogrado la “sorpresa”, a los 15 minutos de la llegada de Jorge llegaron las bailarinas; fueron 3, una rubia, una morena y una latina, los nombres son lo de menos, pero lo que sucedió después fue algo para lo que nadie estaba preparado.
Lo que sucedió fue que ni bien Arturo presentaba a las niñas con los parroquianos, Carlitos se quedo prendido de la rubia, como si estuviese hipnotizado, se enamoró.
Fue con ella, le ofreció un trago y se quedaron conversando ante el asombro de la gente; toda la noche estaba con ella, al momento del sorteo respectivo se negó rotundamente a compartir a Paula, así se hacía llamar la rubia bailarina. Tanta negativa sumada al alcohol general de la concurrencia, no iba a acabar bien, así que optó por “secuestrar” a la niña y salir corriendo de la habitación, corrió hasta entrar a un local de comida rápida, donde se refugiaron un rato, comieron y la llevó a su casa, ahí empezó su historia.
(…)
Pedro vive preso de la rutina, se levanta todos los días a las 6 de la mañana, se baña, cambia y sale a su trabajo; es guía de museo. Llega al museo a las 7 y 30, desayuna hasta las 8 que abre el museo y recibe a la gente que los visita, repite las mismas palabras todos los días, contesta las mismas preguntas durante toda la semana, al acabar su trabajo a las 6 de la tarde se dirige al autobús, espera 20 minutos exactos que llega el bus y a las 7 y 45 llega a casa, se calienta la cena congelada en el refrigerador y ve un poco de noticias en la televisión, a las 9 de la noche se acuesta esperando no despertar más.
Es sábado y le toca descanso así que ese día su rutina se verá interrumpida, se levanta a las 9 de la mañana, se cambia y va a la ferretería más cercana, compra una soga gruesa, una escalinata de jardinero y regresa a casa, al llegar utiliza la escalinata para trepar hasta las vigas del techo, una vez ahí, amarra la soga preparando un circulo como punta, prueba que resista pesa colgando un cesto de ropa mojada en el circulo, como ve que resiste, se baja y deja todo preparado; regresa la escalinata al desván, y almuerza un poco, luego escribe en su computadora lo que será su carta de despedida de este mundo absurdo, al terminarla, la imprime, la deja en un sobre y por 3 segundos piensa que el sobre esta demás, tal vez hasta la carta lo esté, ya que nadie preguntará por él y que su cuerpo no será encontrado jamás. Al final deja la carta dentro del sobre, la coloca debajo del circulo de la soga y se va a dormir todo ese día, al día siguiente, tal vez con algo de miedo y prolongando lo que iba a ocurrir, decide ir por última vez a trabajar.
Al llegar al trabajo, después de hacer toda la rutina de siempre, algo, o mejor dicho alguien del público llama poderosamente su atención, y no por el hecho de ser interesante, sino porque no ha dejado de mirar a Pedro desde que ha llegado, eso no es normal, piensa Pedro, nadie se fija en mi, jamás…Pedro se acerca y le pregunta su nombre, Juan le contesta, y es la primera vez en el museo? Pregunta Pedro, bueno siempre paso por acá pero nunca he entrado, tenía vergüenza, responde Juan. Y por qué? …
El silencio se hizo eterno, Juan le dijo : “Todos los días que paso por acá te observo, siempre lo hago, me pareces muy interesante, muy culto, muy guapo, y antes que digas algo quiero hacer algo que tengo que hacer porque siento que lo necesitas.”
Le dio el mejor beso que Pedro había tenido en su vida, fue un beso de largo y pausado, muy apasionado y correspondido. Juan termino el ósculo y se retiró del lugar.
Pedro no atinó a nada, termino su día, se dirigió al paradero, espero al bus, llegó a casa cenó, tomo la carta, la sacó del sobre, la leyó, la rompió, tiró los restos a la basura, sacó la escalinata, bajo la soga, la guardó, guardó todo, se fue a dormir, pero esta vez todo fue diferente, algo en su cara era distinto, se durmió con una mueca extraña, una pequeña sonrisa dibujaba su rostro, se dio cuenta que el beso le gusto mucho, y esperaba que al día siguiente se encuentre con Juan, para decirle eso.
Ese beso, le salvo la vida, o mejor dicho le devolvió la vida, una vida nueva, una vida plena, y sobre todo una vida feliz. Se enamoró. Ahí comenzaba su historia.
(…)
Hace ya casi 4 años, conocí a una chica que cambiaría mi vida totalmente, su nombre no lo revelaré, pero si ella lee lo que escribiré seguramente sabrá quién es. Hace 4 años un amigo me dijo para ir a su casa, me dijo que él iba a estar con una amiga y que yo lleve a una amiga, para ser parejas, justo en esa época yo salía con M. obvio le dije para ir, al llegar a la casa de M, ella estaba preciosa, bueno es cierto que cuando alguien está enamorado, esa niña te parece la más guapa del mundo, y como dice sabina, “juro que era más guapa… más guapa que cualquiera”; al llegar a casa de mi amigo, empezamos a tomar un whisky entre los 4 conversando de la vida y de posibles planes a futuro, en un momento determinado mi amigo y yo nos quitamos a la cocina por hielo y para conversar de la velada, “y que tal te parece M?” le pregunté, “es bonita, me sorprendes chibolo” me contestó. “cuando puedas dile a tu flaca que le pregunte a M si puede pasar algo conmigo” (…)
Cuando salimos de la casa de mi pata M y yo ya estábamos algo tomados, caminamos por las calles hasta que pasamos por una casa en donde había una fiesta y la música se escuchaba por toda la cuadra, no había nadie más que nosotros y le dije si quería bailar, fue el mejor baile de mi vida, bailamos toda la canción, aun recuerdo que canción era… terminamos y muy dentro de mi sabía que tenía que darle un beso, la situación lo ameritaba, ella lo pedía sin pedirlo y yo simplemente no lo hice, deje pasar mi oportunidad y el tiempo y el destino, siempre crueles conmigo se encargaron de recordarme ese error más adelante; meses después le pediría que fuera mi enamorada, pero los tiempos eran otros y los agentes distintos (…)
Creo que esa fue la última vez que me enamoré de verdad, me enamoré y perdí, pero lo importante fue que a pesar de lo confundido y triste que me encontraba en ese momento, supe entender que la vida es como una carretera, tiene varias salidas y rutas de ida y vuelta, que te pueden dejar, con el tiempo, en el mismo lugar en que estuviste hace algún tiempo, pero que jamás será como era antes. Después de eso conocí algunas chicas más, alguna fue mi enamorada, pero no como con M. (…)
Ya vamos… le pregunte, sí, déjame despedirme de las chicas y vamos, me contestó…
La verdad no se qué hubiera pasado, pero supongo que las cosas son mejor así, pero ese detalle, me hizo dar cuenta que en la vida nada es seguro, y que por supuesto nada es perfecto y todo lo que uno quiere jamás es fácil, lo difícil está en saber decidir si lo que vas a hacer vale realmente la pena o no, yo espero que valga la pena, pero no tengo forma de saberlo.
La moraleja de todo lo narrado en este post medio raro, es que uno no sabe en qué momento tu vida va a cambiar, en qué momento te puedes enamorar, en qué momento puedes sonreír, lo importante es estar preparado para ello, y aceptar que si las cosas te suceden ahora, y tu tal vez preguntas porque no antes, es porque las cosas deben suceder ahora y no antes.
En estos días de reflexión y confusión y notable nostalgia, hablar un poco del enamoramiento rápido y furtivo, y para mí el más puro de los enamoramientos, es algo que ALGUIEN TIENE QUE DECIRLO.