Tenía 15 años, ya estaba por
terminar 5to de secundaria. Había terminado la relación (habían terminado
conmigo) con mi flaca 2 meses antes. El viaje de misiones era lo que cualquier
colegio normal llamaría viaje de promoción. Mi mejor amigo era Juan Fernando
Layme (ahora no sé nada de él) y algunos lornitas del salón, nunca fui muy
popular, hasta ese viaje.
Se había programado viajar
para evangelizar un par de pueblos de Huaráz. Es claro que todos queríamos
saltarnos esos 5 días en sabrá Dios donde e ir directo a los tonos pero teníamos
que asistir a las charlas, catequesis, grupos de oraciones, etc.
Finalmente la evangelizada
terminó y enrumbamos a la ciudad de Huaráz. Al llegar, ya me había amistado con
quien hasta hoy es uno de mis mejores amigos, Manuel; por esos días Manuel
andaba de novio con una chica del otro salón, Diana, así que no pude pasar mucho
tiempo con él. Juan Fernando y “mi grupo” estaban ocupados viendo otras cosas,
así que no tuve más opción que acoplarme con la “gentita” del salón, dentro de
ellos, estaban Raffo Graña, Raúl Shimabuku, Edward Mavila y Jorge Gonzales.
De todos ellos, conservo
amistad con Raffo, Edward y Jorge, aunque sólo veo a Jorge. Bueno, fue por ello
que compartí habitación con ellos. El primer día antes de salir a juerguear, el
chino me dijo: “oe, V, quiere agarrar
contigo, así que a partir de hoy irás con nosotros a todos lados.”
V, era una chica guapa, tenía
la apariencia de no matar ni una mosca, pero ya sabemos lo que dice el dicho, “Líbrame
de las aguas mansas que de las bravas me libro yo”. Hasta ese día, no tenía
idea quien era ella, es más ni sabía que estaba en la promoción, y no porque yo
haya sido un bacancito, sino porque siempre fui tímido para socializar con las
chicas, ergo, no pasaba mucho tiempo con ellas (por no decir casi nada). Hay que
mencionar que la pequeña y dulce V, tenía enamorado, pero al parecer, le divertía
engañarlo.
Como ya dije, desde el
primer día paraba con esta nueva gente y había dejado de lado a mis amigos; al
subir al nuevo bus, con la nueva gente, noté que todos estaban emparejados,
todos menos V, por lo que amablemente me sentó a su lado, al lado de la
ventana. Yo estaba sumamente nervioso porque no sabía que esperar y mucho menos
que hacer, me acababa de enterar que ella tenía flaco y jamás pensé que lo
traicionaría. Cuando dudaba entre hablarle o no, la radio soltó “Es por ti” de Juanes, canción que ella
cantaba completa…”tus ojos me llevan lentamente al sol y tu boca me habla del
amor y el corazón, tu piel tiene el color de un rojo atardecer”. Recuerdo muy
bien esa canción pues fue la canción que sonaba cuando besé a V y no sé bien si
fui yo el que empezó o el porqué lo hice o si sabía lo que estaba haciendo. Lo haré
bien? Pensaba mientras la besaba con los ojos cerrados, porque me dijeron que
así es mejor. Paramos, nos vimos un rato, como quien dice que estamos haciendo,
y volvimos a empezar. Todo el camino nos besamos.
Luego de la primera tanda de
besos largos vino la clásica conversación para conocernos, claro que abrazados
y dándonos besitos esporádicos. Intercambiamos datos unos 10 minutos y
continuamos besándonos, no eran besos sexuales, esos que son cargados de
emociones y tensión, por el contrario, eran besos tiernos, suaves,
enamoradizos. Fue la primera de muchas veces en que el ecran de mi cabeza proyectaba
una vida juntos, claro que esto jamás pasó. Ni bien llegamos al hotel (cada
quien con su grupo) y le conté a los chicos, ellos tiraron todas mis ilusiones
al piso.
Me dijeron que ella había
agarrado con todos y que así era ella, no tomaba a nadie enserio, ni a su
novio, a quien le contaba cada infidelidad y la mía no sería la excepción. Bueno,
luego que me dijeron todo eso, la fui a buscar y reclamarle (no sabía bien qué
o porqué) su actitud.
Ella se puso a llorar y
entre lágrimas (de cocodrilo) me decía que sí le gustaba pero que su relación era todo lo que tenía y
que no sabía porqué hacía ese tipo de cosas. Le dije que a mi me gustaba y que
me jodía esté con alguien que no quiere. No respondió más, no volvimos a hablar
hasta llegar a Lima.
Llegando, ella le contó a su
novio, con lujos y detalles, todo. Obviamente, él me quería sacar la mierda,
cosa que no consiguió gracias al apoyo de un amigo en un quinceañero, pero esa
ya es otra historia.
He querido contar como fue
el beso que más me marcó a esa edad, claro que no fue el primero, pero si el
primero que recuerdo con tanto detalle. Espero les haya gustado, igual ya saben
que esto es algo que … ALGUIEN TIENE QUE DECIRLO.
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