martes, 5 de noviembre de 2013

Primer beso


Tenía 15 años, ya estaba por terminar 5to de secundaria. Había terminado la relación (habían terminado conmigo) con mi flaca 2 meses antes. El viaje de misiones era lo que cualquier colegio normal llamaría viaje de promoción. Mi mejor amigo era Juan Fernando Layme (ahora no sé nada de él) y algunos lornitas del salón, nunca fui muy popular, hasta ese viaje.

Se había programado viajar para evangelizar un par de pueblos de Huaráz. Es claro que todos queríamos saltarnos esos 5 días en sabrá Dios donde e ir directo a los tonos pero teníamos que asistir a las charlas, catequesis, grupos de oraciones, etc.

Finalmente la evangelizada terminó y enrumbamos a la ciudad de Huaráz. Al llegar, ya me había amistado con quien hasta hoy es uno de mis mejores amigos, Manuel; por esos días Manuel andaba de novio con una chica del otro salón, Diana, así que no pude pasar mucho tiempo con él. Juan Fernando y “mi grupo” estaban ocupados viendo otras cosas, así que no tuve más opción que acoplarme con la “gentita” del salón, dentro de ellos, estaban Raffo Graña, Raúl Shimabuku, Edward Mavila y Jorge Gonzales.

De todos ellos, conservo amistad con Raffo, Edward y Jorge, aunque sólo veo a Jorge. Bueno, fue por ello que compartí habitación con ellos. El primer día antes de salir a juerguear, el chino me dijo: “oe, V, quiere agarrar contigo, así que a partir de hoy irás con nosotros a todos lados.”

V, era una chica guapa, tenía la apariencia de no matar ni una mosca, pero ya sabemos lo que dice el dicho, “Líbrame de las aguas mansas que de las bravas me libro yo”. Hasta ese día, no tenía idea quien era ella, es más ni sabía que estaba en la promoción, y no porque yo haya sido un bacancito, sino porque siempre fui tímido para socializar con las chicas, ergo, no pasaba mucho tiempo con ellas (por no decir casi nada). Hay que mencionar que la pequeña y dulce V, tenía enamorado, pero al parecer, le divertía engañarlo.

Como ya dije, desde el primer día paraba con esta nueva gente y había dejado de lado a mis amigos; al subir al nuevo bus, con la nueva gente, noté que todos estaban emparejados, todos menos V, por lo que amablemente me sentó a su lado, al lado de la ventana. Yo estaba sumamente nervioso porque no sabía que esperar y mucho menos que hacer, me acababa de enterar que ella tenía flaco y jamás pensé que lo traicionaría. Cuando dudaba entre hablarle o no, la radio soltó  “Es por ti” de Juanes, canción que ella cantaba completa…”tus ojos me llevan lentamente al sol y tu boca me habla del amor y el corazón, tu piel tiene el color de un rojo atardecer”. Recuerdo muy bien esa canción pues fue la canción que sonaba cuando besé a V y no sé bien si fui yo el que empezó o el porqué lo hice o si sabía lo que estaba haciendo. Lo haré bien? Pensaba mientras la besaba con los ojos cerrados, porque me dijeron que así es mejor. Paramos, nos vimos un rato, como quien dice que estamos haciendo, y volvimos a empezar. Todo el camino nos besamos.

Luego de la primera tanda de besos largos vino la clásica conversación para conocernos, claro que abrazados y dándonos besitos esporádicos. Intercambiamos datos unos 10 minutos y continuamos besándonos, no eran besos sexuales, esos que son cargados de emociones y tensión, por el contrario, eran besos tiernos, suaves, enamoradizos. Fue la primera de muchas veces en que el ecran de mi cabeza proyectaba una vida juntos, claro que esto jamás pasó. Ni bien llegamos al hotel (cada quien con su grupo) y le conté a los chicos, ellos tiraron todas mis ilusiones al piso.

Me dijeron que ella había agarrado con todos y que así era ella, no tomaba a nadie enserio, ni a su novio, a quien le contaba cada infidelidad y la mía no sería la excepción. Bueno, luego que me dijeron todo eso, la fui a buscar y reclamarle (no sabía bien qué o porqué) su actitud.

Ella se puso a llorar y entre lágrimas (de cocodrilo) me decía que sí le gustaba  pero que su relación era todo lo que tenía y que no sabía porqué hacía ese tipo de cosas. Le dije que a mi me gustaba y que me jodía esté con alguien que no quiere. No respondió más, no volvimos a hablar hasta llegar a Lima.

Llegando, ella le contó a su novio, con lujos y detalles, todo. Obviamente, él me quería sacar la mierda, cosa que no consiguió gracias al apoyo de un amigo en un quinceañero, pero esa ya es otra historia.


He querido contar como fue el beso que más me marcó a esa edad, claro que no fue el primero, pero si el primero que recuerdo con tanto detalle. Espero les haya gustado, igual ya saben que esto es algo que … ALGUIEN TIENE QUE DECIRLO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario