martes, 9 de septiembre de 2014

Disculpe, llegué tarde


Hace un muy buen tiempo no he podido publicar nada, esto es en parte a mi desgano y en parte al poco tiempo con el que cuento actualmente. Pues bien, hoy amanecí con una idea fija en la mente, escribir en mi olvidado espacio virtual. No sé si se sentirán identificados con lo que voy a escribir pero a mí me ha pasado (pasa) tantas veces que quiero reflexionar sobre esto en estas cortas líneas.

Bueno, sin más preámbulo, arranco el post del día. Cuántas veces me ha gustado una chica? Pues muchas, siempre por distintas circunstancias, porque me sonríe, porque me habla, porque se sabía mi nombre, porque fuimos al cine, porque decidió almorzar conmigo, porque tomamos unos tragos solos, porque bailó conmigo, porque nos besamos, porque nos acostamos y un sin numero de etc.

Sin embargo, hay una característica que no estoy comentando, y esto es las veces en que a las situaciones anteriores, le agrego que la chica en cuestión, tiene flaco. Y esto me jode porque muy en mi interior estoy realmente convencido que ella estaría mucho mejor conmigo que con el paparulo actual. Que cuando ves y te torturas con sus fotos en el Facebook, en las que sale muy feliz con el tipejo, piensas, yo saldría mejor. Siempre que te la cruzas en la calle con él, no pierdes la oportunidad para analizarlo de pies a cabeza hasta encontrar la razón por la cual está con él, ya que parece un ser de lo más ordinario.

Cuando todo esto no es suficiente para que te alejes y una noche de copas la llamas, texteas o te la cruzas todo empieza con un inofensivo hola que guapa te ves hoy y termina con un por qué estás con él? Y ella solo te responde, como reprochándote, al estilo Allie de The Notebook, no es culpa mía que llegues tarde a mi vida. PUM, directo al corazón, porque esa frase no solo te destruye, sino que te da esperanza, porque sabes que piensa en ti, pero esperanza, que como toda esperanza, se esfuma al terminar la noche.

Bueno sobre esto quiero hablar hoy, sobre las veces que me ha gustado y gusta, una flaca que tiene flaco. Esto es malo? Si me apuran diría que sí, que no es sano depender de la infelicidad de otro para que tú lo seas. Ese gusto por lo prohibido es medio particular. En fin, empezaré con el que creo fue el origen de todo. Por supuesto cambiaré nombres para que nadie se sienta mal.

Daniela

Yo tenía 15 años y ella 13. Ella vivía en el condominio de mis primos. La conocí un día jugando “Policías y Ladrones”, yo tenía que atraparla. Cuando terminó el juego, me había dado cuenta que me gustaba. Semanas después fue el cumpleaños de mi prima, fui decidido a decirle que me gustaba y resultó que tenía flaco, un chibolo pavo de 14 años. Me lo presentó y obvio competí con él en todos los juegos de la fiesta, y en todos le gané, pero al final, él se quedó con ella, así que supongo que perdí.

Carla

Yo cursaba el 2do año de la Universidad, ella el 3ro. Al principio me gustó porque es guapa. Cuando la fui conociendo me gustó más, yo noté que al menos le resultaba interesante así que la invitaba a salir y todo fluía. Pero ella tenía flaco, todo lo que se construía en mi cabeza se derrumbaba en la realidad. El era un tipejo despreciable, la maltrataba, pero ella seguía fiel al castigo. Así le gustan, me decían mis amigas, tú eres muy bueno para ella, me consolaban. Lo cierto es que me gustaba y mucho y no sé si fue el hecho que tenía flaco pero yo sabía que ese flaco no era el indicado para ella y creía que yo sí (no lo fui).

Sandra

Me había olvidado de Carla y empezaba a frecuentar a Sandra porque me caía muy bien. Al principio no me llamó la atención pero conforme fue pasando el tiempo, empecé a notar su real belleza. Cuando decidí decirle que me gustaba, fue tarde. Ella misma me lo dijo, si me hubieras dicho esto un mes antes, estaríamos juntos ahora. Como es natural, me alejé; pasaron dos meses y decidí volverla a ver, total antes que nada fuimos amigos. Obvio que ella seguía con su flaco, pero eso no me importaba, igual salíamos pero como amigos (sí claro). Fue inevitable que pasar tiempo juntos haga que reaparezcan esos viejos sentimientos y cuando eso pasó no tuve más remedio que alejarme porque sabía que el único perjudicado sería yo.

Mónica

Ella trabajaba conmigo, a decir verdad desde siempre supe que ella tenía novio. Yo no la había notado hasta la fiesta de la empresa. Desde ese día me gustó, poco me importó que estuviera con novio. Igual la frecuentaba; no importó que haya tenido que renunciar, igual iba a visitarla, salíamos en grupo, la pasábamos muy bien. No sólo me di cuenta que ella nunca dejaría al novio por mí, sino que solo me usaba para distraerse. Me fije en alguien con flaco otra vez y terminé perdiendo como casi siempre se da.

Actualmente no sé si me gusta alguien, pero adivinen, tiene flaco… me di cuenta que no soporto verlos juntos y que, a juzgar por mi experiencia, esto terminará mal, es un gusto y como tal, es pasajero.

La conclusión que puedo sacar de todo esto es que no siempre es bueno fijarse en alguien que está en una relación. Es como una frase de la película “Simplemente no te quiere” ¿Qué si conoces al amor de tu vida pero ya está con otra persona? ¿Debes dejar que se vaya? Habría que pensarlo o no?


Bueno, ya saben que esto es algo que… ALGUIEN TIENE QUE DECIRLO.

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