Hace un muy
buen tiempo no he podido publicar nada, esto es en parte a mi desgano y en
parte al poco tiempo con el que cuento actualmente. Pues bien, hoy amanecí con
una idea fija en la mente, escribir en mi olvidado espacio virtual. No sé si se
sentirán identificados con lo que voy a escribir pero a mí me ha pasado (pasa) tantas veces que quiero reflexionar sobre esto en estas cortas líneas.
Bueno, sin
más preámbulo, arranco el post del día. Cuántas veces me ha gustado una chica?
Pues muchas, siempre por distintas circunstancias, porque me sonríe, porque me
habla, porque se sabía mi nombre, porque fuimos al cine, porque decidió
almorzar conmigo, porque tomamos unos tragos solos, porque bailó conmigo,
porque nos besamos, porque nos acostamos y un sin numero de etc.
Sin embargo,
hay una característica que no estoy comentando, y esto es las veces en que a
las situaciones anteriores, le agrego que la chica en cuestión, tiene flaco. Y
esto me jode porque muy en mi interior estoy realmente convencido que ella
estaría mucho mejor conmigo que con el paparulo actual. Que cuando ves y te
torturas con sus fotos en el Facebook, en las que sale muy feliz con el tipejo,
piensas, yo saldría mejor. Siempre que te la cruzas en la calle con él, no pierdes
la oportunidad para analizarlo de pies a cabeza hasta encontrar la razón por la
cual está con él, ya que parece un ser de lo más ordinario.
Cuando todo
esto no es suficiente para que te alejes y una noche de copas la llamas,
texteas o te la cruzas todo empieza con un inofensivo hola que guapa te ves hoy y termina con un por qué estás con él? Y ella solo te responde, como reprochándote,
al estilo Allie de The Notebook, no es culpa mía que llegues tarde a mi vida.
PUM, directo al corazón, porque esa frase no solo te destruye, sino que te da
esperanza, porque sabes que piensa en ti, pero esperanza, que como toda
esperanza, se esfuma al terminar la noche.
Bueno sobre
esto quiero hablar hoy, sobre las veces que me ha gustado y gusta, una flaca
que tiene flaco. Esto es malo? Si me apuran diría que sí, que no es sano
depender de la infelicidad de otro para que tú lo seas. Ese gusto por lo
prohibido es medio particular. En fin, empezaré con el que creo fue el origen
de todo. Por supuesto cambiaré nombres para que nadie se sienta mal.
Daniela
Yo tenía 15
años y ella 13. Ella vivía en el condominio de mis primos. La conocí un día
jugando “Policías y Ladrones”, yo tenía que atraparla. Cuando terminó el juego,
me había dado cuenta que me gustaba. Semanas después fue el cumpleaños de mi
prima, fui decidido a decirle que me gustaba y resultó que tenía flaco, un
chibolo pavo de 14 años. Me lo presentó y obvio competí con él en todos los
juegos de la fiesta, y en todos le gané, pero al final, él se quedó con ella,
así que supongo que perdí.
Carla
Yo cursaba
el 2do año de la Universidad, ella el 3ro. Al principio me gustó porque es
guapa. Cuando la fui conociendo me gustó más, yo noté que al menos le resultaba
interesante así que la invitaba a salir y todo fluía. Pero ella tenía flaco,
todo lo que se construía en mi cabeza se derrumbaba en la realidad. El era un
tipejo despreciable, la maltrataba, pero ella seguía fiel al castigo. Así le
gustan, me decían mis amigas, tú eres muy bueno para ella, me consolaban. Lo cierto
es que me gustaba y mucho y no sé si fue el hecho que tenía flaco pero yo sabía
que ese flaco no era el indicado para ella y creía que yo sí (no lo fui).
Sandra
Me había
olvidado de Carla y empezaba a frecuentar a Sandra porque me caía muy bien. Al principio
no me llamó la atención pero conforme fue pasando el tiempo, empecé a notar su
real belleza. Cuando decidí decirle que me gustaba, fue tarde. Ella misma me lo
dijo, si me hubieras dicho esto un mes
antes, estaríamos juntos ahora. Como es natural, me alejé; pasaron dos
meses y decidí volverla a ver, total antes que nada fuimos amigos. Obvio que
ella seguía con su flaco, pero eso no me importaba, igual salíamos pero como
amigos (sí claro). Fue inevitable que pasar tiempo juntos haga que reaparezcan
esos viejos sentimientos y cuando eso pasó no tuve más remedio que alejarme
porque sabía que el único perjudicado sería yo.
Mónica
Ella trabajaba
conmigo, a decir verdad desde siempre supe que ella tenía novio. Yo no la había
notado hasta la fiesta de la empresa. Desde ese día me gustó, poco me importó
que estuviera con novio. Igual la frecuentaba; no importó que haya tenido que
renunciar, igual iba a visitarla, salíamos en grupo, la pasábamos muy bien. No sólo
me di cuenta que ella nunca dejaría al novio por mí, sino que solo me usaba
para distraerse. Me fije en alguien con flaco otra vez y terminé perdiendo como
casi siempre se da.
Actualmente no
sé si me gusta alguien, pero adivinen, tiene flaco… me di cuenta que no soporto
verlos juntos y que, a juzgar por mi experiencia, esto terminará mal, es un gusto
y como tal, es pasajero.
La conclusión
que puedo sacar de todo esto es que no siempre es bueno fijarse en alguien que
está en una relación. Es como una frase de la película “Simplemente no te quiere” ¿Qué si conoces al amor de tu vida pero
ya está con otra persona? ¿Debes dejar que se vaya? Habría que pensarlo o no?
Bueno, ya
saben que esto es algo que… ALGUIEN TIENE QUE DECIRLO.
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